El Rayo Vallecano, un milagro económico y deportivo

David Ramiro

El Rayo Vallecano ha despedido la temporada con un sabor amargo por la derrota en la final de la Liga Conferencia frente al Crystal Palace pero con un importante impulso económico gracias al extraordinario curso realizado en Europa que le ha supuesto embolsarse 18,9 millones de euros de la UEFA.

El sueño europeo de levantar la copa de la Liga Conferencia se desvaneció esta semana en el Red Bull Arena de Leizpig, hasta dónde se desplazaron más de doce mil aficionados. Supuso el ochenta por ciento de los abonados, muchos de ellos haciendo grandes esfuerzos a nivel económico.

Fue imposible subirse a un viaje en vuelo charter, sin alojamiento ni entrada, por menos de 850 euros. Por ello muchos aficionados optaron por hacer escalas o acompañar el viaje con un tren para abaratar algo el coste.

La temporada realizada por el Rayo Vallecano con Iñigo Pérez al frente de entrenador ha sido la culminación de un excelente trabajo que se lleva realizando los últimos años desde el ascenso a Primera en 2021 con Andoni Iraola.

Calidad y compromiso

Este curso, con una plantilla de enorme calidad, muy comprometida y con un valor de mercado, según Transfermarkt, de 107,3 millones de euros. Casi cinco veces menos que la del Crystal Palace (541,30), el Rayo ha estado a punto de obrar el milagro de ganar el primer título continental de su historia en sus 102 años de existencia.

Ese buen rendimiento en Europa le ha reportado al Rayo Vallecano un suculento botín de dinero de 18,9 millones de euros. De ellos, 4 por haber sido subcampeón.

A eso se podrían sumar los once de la Liga española tras finalizar octavo, la mejor posición de la historia por tercera vez, la segunda consecutiva.

Presupuesto de 50 millones

Todo ello con un presupuesto que ronda los 50 millones de euros, el cuarto más bajo de Primera este último curso. Y que se verá ampliado algo para la próxima temporada.

La esperanza que tiene la afición es que esta campaña con tan buenos resultados sirva de punto de inflexión para hacer crecer al club en todos los aspectos. En especial, en infraestructuras y apoyo a la cantera y al fútbol femenino para dotarlo de más recursos.

Al igual que al primer equipo, que en los últimos tiempos ha logrado retener a sus principales estrellas.

Un estadio en conflicto

Otro tema es el del estadio. Raúl Martín Presa, presidente del Rayo, quiere uno nuevo, más grande, con capacidad para unas 25.000 personas. Eso sí, pero en otra ubicación.

La afición lo que quiere es una reforma pero que se mantenga en el mismo emplazamiento, en el corazón del barrio.

Al final, la Comunidad de Madrid, su propietaria, ha asegurado que el estadio no se moverá pero que debe sufrir una profunda renovación. Aun así, el problema parece encallado.

Ese es uno de los muchos problemas que tiene el Rayo y de cuya gestión está harta la afición.

Critica a Presa por el poco mantenimiento del estadio y la Ciudad Deportiva, el precio de los abonos, la compra de entradas sólo de forma presencial, el descuido con la fundación o las trabas que pone a cada iniciativa que parte desde la afición, con la que tiene un enfrentamiento enquistado desde hace años.