Sergio Ramos, en representación de los inversores con los que pretende comprar el Sevilla a sus máximos accionistas, negó que hayan «incumplido en algún momento ningún acuerdo«, ya que aseguró que no llegó a formalizarse y sólo se ha «adaptado» al final con una oferta que no varía sustancialmente de la primera, con una ampliación de capital de 120 millones, en lugar de 80.
En una rueda de prensa multitudinaria en un hotel sevillano, Ramos afirmó que está «dispuesto a seguir negociando» con las familias que ostentan la mayoría accionarial del Sevilla para alcanzar un acuerdo que cree «necesario» para «la viabilidad futura del club«, en el que buscan también que se «involucren» los actuales grandes accionistas, y que sólo ha cambiado en el pago en dos plazos y el importe de dicha ampliación «por recomendación de LaLiga» y de los asesores de su grupo.
«No venimos aquí a estafar, sino a ayudar al Sevilla en una de las etapas más delicadas de su historia. No estamos robando ni engañando. Nuestra oferta no es inamovible. Hablemos, seguimos aquí para negociar. Sentémonos esta semana y cerremos el lío, aunque sea fuera del periodo de exclusividad, que no es algo que me preocupe», recalcó.
Acuerdo urgente
El internacional español sí alertó en una comparecencia de casi una hora, en la que atendió todas las preguntas que se le formularon, de que «cada día que pasa perjudica mucho al futuro del sevilla» por las consabidas «pérdidas acumuladas en las últimas temporadas y las pérdidas recurrentes previstas para las próximas».
«Cuanto antes se llegue a un acuerdo, mejor para todos, salvo que llegue una oferta que mejore la nuestra, que consideramos que es muy, muy interesante», reiteró
Señaló que se trata de «un proyecto económico, deportivo, social e institucional muy sólido», que creen que es «el mejor para sentar las bases para que el Sevilla recupere el lugar que le corresponde».
Aunque no quiso polemizar ni atacar a los máximos accionistas, el canterano sevillista entiende que el proceso es «complicado» por los muchos actores implicados y la diversidad de opiniones. No obstante, lamentó que se haya «malinformado o desvirtuado la realidad de la negociación«. Además, sostuvo que «en ningún momento» han «incumplido» el preacuerdo.
Conciencia tranquila
Por ello, reiteró que tienen «la conciencia muy tranquila» y están «muy tranquilos» por la solicitud de una penalización (500.000 euros) anunciada este lunes por los máximos accionistas, junto con otras acciones. Dijo que sigue teniendo el apoyo de «los mismos inversores», el grupo mexicano DMI y Five Eleven Capital, y que siempre han «demostrado» su solvencia con la «prueba de fondos ilimitada» que presentaron del Santander y de un banco internacional.
Además de agradecer «el cariño y apoyo» que ha sentido del sevillismo, Ramos lamentó que, tras la reunión del 27 de mayo en la que presentaron su oferta «adaptada» para la compra.
No haya habido «una respuesta» formal de los grandes accionistas e insistió en que tienen la mano tendida y están dispuestos a escuchar contrapropuestas.
«Realmente lo que me dolería es perder la oportunidad de ayudar al Sevilla, porque es una propuesta muy interesante, el club necesita una asistencia inmediata. Somos gente con ganas de hacer bien las cosas, con transparencia, ilusión y profesionalidad», subrayó.
Por un Sevilla campeón
«Con nosotros o sin nosotros, queremos volver a ver un Sevilla campeón. Como dice nuestro lema. ‘Sevilla hasta la muerte‘», aseveró Ramos. Añadió que «si no nos llaman, entendemos que tienen una oferta muy superior o mejor a la nuestra ayude» y, «como sevillista, si es así, me alegraría porque la situación es muy delicada».
Apoyado en diapositivas y tras puntualizar que «desde el inicio las posturas han ido variando por ambas partes», Sergio Ramos sostuvo que las cifras de la primera oferta y la «adaptación» de la segunda «son las mismas, con la única diferencia» de la mayor cuantía de la ampliación, «recomendada por LaLiga y nuestros asesores» -precisó-, y el pago en dos plazos a los grandes accionistas.
Aseguró que la diferencia entre la primera y la segunda oferta es de «5 millones». La de mediados de mayo incluía pagar 279 millones por el 85 % del club a sus accionistas con una ampliación de capital de 80 millones asumida por su grupo. La última reducía esa cifra a 274 -entre 105 y 141 a pagar en un primer plazo y 137 en un segundo- para hacerse con el 60 %, elevando la inyección económica a 120.