Mink Nutcharut, el snooker es femenino

Cuando de niña tenía que esperar durante horas a que su madre terminara de trabajar en una sala de billar, la tailandesa Mink Nutcharut nunca imaginó que, casi quince años después, sería la mejor jugadora de snooker del mundo y la “cara pública” para la popularización de ese deporte, en plena ascensión, en Asia.

A los 23 años, Mink es la número 1 del ránking femenino de la Asociación Mundial Profesional de Billar y Snooker (WPBSA) tras alzarse campeona mundial en 2022, la primera tailandesa en hacerlo. En menos de una década, ha construido una carrera meteórica que la ha situado en el mapa del deporte global y la ha convertido en una sólida rival entre hombres y mujeres.

“Realmente empecé a jugar porque mi madre trabajaba en un club de billar y después de la escuela tenía que esperarla en el salón. Mientras esperaba que mi madre terminara su jornada, fui conociendo e intentando jugar al billar”, cuenta la deportista en una entrevista con EFE en Bangkok.

Big Saraburi

Como a cualquier niño de 10 años, esperar por horas mientras su madre trabajaba suponía un tedio, más aún en la pacata y rural localidad de Saraburi, en el corazón de Tailandia.

Pero poco a poco el aburrimiento dio paso a la curiosidad, gracias al estímulo de Atthasit Mahitthi, también conocido como “Big Saraburi” y quien, además de propietario del bar, era en su día uno de los jugadores de snooker más destacados del país.

“Big Saraburi fue mi primer entrenador y aprovechando su experiencia como jugador, me enseñó”, relata.

El talento escondido de la joven estrella rápidamente floreció y, cinco años después de aquella primera tacada, decidió dedicarse integralmente a la carrera de jugadora profesional.

Desde entonces, las cosas han ido viento en popa para esta tailandesa, quien pese a la poca edad ya acumula una serie de éxitos, que incluyen el máximo podio en un campeonato juvenil, el título de campeona mundial el año pasado y, más recientemente, el puesto de número 1 absoluto del ránking femenino de la WPBSA.

La jugadora tailandesa, Mink Nutcharut, en una entrevista con la Agencia EFE.EFE/ Nayara Batschke

Creciente popularidad

Asimismo, la joven se ha convertido en la faceta más carismática de los aires que anuncian un cambio en la práctica de este deporte, que ha visto su popularidad crecer en Asia, aunque su imagen aún se asocia con las noches de juerga regadas a alcohol, cigarrillos, apuestas y excesos.

“La imagen del deporte en el pasado no era buena, pero desde que he ganado el Mundial las cosas han cambiado. Y yo estoy ayudando a cambiarlas, porque después del Mundial se han abierto las puertas para el billar en Tailandia y también ha aumentado el reconocimiento del billar femenino”, explica.

Su explosiva carrera hizo que la joven se mudara a Bangkok, donde mantiene una estricta rutina de entrenamientos -al menos ocho horas cada día- en el Hi-End Snooker Club, un importante referente de la escena del billar asiático que alberga torneos y exhibiciones con jugadores como el británico Ronnie O’Sullivan.

El actual número 1 del mundo es, al lado del tetracampeón mundial Mark Selby, los dos grandes modelos de la joven promesa del snooker tailandés, a quienes Mink califica como “ídolos” y ha estado siguiendo desde niña.

Cambio de paradigma

Si bien históricamente el snooker -una modalidad del billar creada en el Reino Unido que se juega con bolas de varios colores- ha sido dominado por los británicos y marcado por la prevalencia masculina, la presencia -aún incipiente pero cada vez más constante- de las mujeres y el mayor protagonismo de Asia suponen un cambio de paradigma.

“Es cierto que existen algunas diferencias en las reglas para hombres y mujeres, pero también competimos entre todos. Y yo siempre trato de ganarles a los hombres para que la gente se de cuenta de que las mujeres también pueden practicar y ganar este deporte”, ensalza Mink.

Entre las diez mejores jugadoras del mundo, además de Mink figuran otras dos tailandesas, la vigente campeona mundial Siripaporn Nuanthakhamjan y Ploychompoo Laokiatphong, y la hongkonesa On Yee Ng.

Las cifras confirman la creciente fiebre por el snooker en Tailandia: actualmente hay 591 jugadores profesionales, entre ellos 41 mujeres, en el país y unos 100.000 aficionados en una industria que genera unos ingresos por los 30 millones de baht cada año (casi un millón de dólares), según datos facilitados a EFE por la Asociación de Deportes de Billar de Tailandia.

Salto de popularidad

La tendencia alcista va en línea con el salto de popularidad del snooker en toda Asia, que se intensificó después de que el chino Ding Junhui -actualmente número 17 del mundo y quien ocupó la cima del ránking en 2019- irrumpiera en las pantallas de televisión chinas cuando tenía tan solo 16 años.

A día de hoy, se estima que aproximadamente 100 millones de personas jueguen al billar en todo el continente asiático.