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Liga chilena 2026, una industria de 200 millones de dólares

María José Rey

La temporada 2026 inicia este 31 de enero con una liga chilena tasada en 201,4 millones de dólares, ocupando el cuarto lugar en Sudamérica. Pisa los talones a Colombia por apenas 3 millones, pero aún lejos de las cifras de Argentina (seis veces mayor) y de un Brasil que escala hasta los 2.000 millones de dólares.

A pesar de esta ubicación por su valor de mercado –un cálculo de múltiplos ingresos– el campeonato de Chile no es tan competitivo en otros aspectos financieros y deportivos, en los que incluso es superado por Ecuador y Uruguay.

Mucho por mejorar

En la competitividad de los clubes en torneos internacionales hay brecha, y en visibilidad. La liga chilena se ubica séptima en la región, superando solo a Perú y considerando que Bolivia y Venezuela tienen muy bajos parámetros.

En 2025, asistieron a los estadios chilenos por la Liga de Primera poco más de 1,7 millones de personas.

Dentro del factor patrocinio principal, el torneo en Chile está en manos de la multinacional argentina Mercado Libre por dos temporadas (2026 y 2027) y 2,6 millones de dólares, según cifras de la prensa del país austral.

El ‘Amazon latinoamericano’ también tiene la liga argentina por entre 4-6 millones de dólares. Las otras con mayores ingresos de Sudamérica son Brasil, con la casa de apuestas Superbet por 10 a 15 millones de dólares, Colombia con Betplay por 9 millones, y Ecuador con Ecuabet 4 millones. 

Chile es comparable con la liga de Perú patrocinada por Te Apuesto y Paraguay con Ueno Bank, ambas entre los 2 y 4 millones de dólares, mientras que Uruguay (DGO), Venezuela (FIAT) y Bolivia (Tecno Mobile) no pasan los 1,5 millones.

Patrocinadores de fuera

El fútbol chileno ha mantenido ese promedio de auspicio en los últimos 16 años. Los ‘sponsors’ han sido en su mayoría extranjeros entre bancos y petroleras brasileñas como Itaú y Petrobras, el canadiense Scotiabank y la casa de apuestas sueca Betsson, que terminó abruptamente.

El Gobierno chileno impuso en 2023 a la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) que disolviera su vínculo de patrocinio con la casa de apuestas en línea durante el primer año de contrato, por no tener aval en la ley chilena.

La instrucción representó la pérdida de un contrato multianual que prometía llegar hasta los 8 millones de dólares al final del tercer año de relación. 

Apuesta de los clubes

El plantel de mayor cotización en 2026 es Universidad de Chile con 23 millones de dólares, dentro de un periodo de pases que cerrará a finales del próximo mes.

El actual campeón chileno Coquimbo Unido es apenas el quinto con 14 millones dólares. Por delante, Universidad Católica con 19 millones, Colo Colo (16 mill.) y O’Higgins (15 mill.).

De ese grupo el único que no competirá en torneos internacionales en 2026 es Colo Colo, mientras que la U de Chile pasará primero por la fase previa de la Copa Sudamericana.

Esta temporada, la tendencia de los clubes chilenos es el de las casas de apuestas en línea como auspiciadores principales de sus camisetas con 12 de los 16 que forman la Liga de Primera.

Casas de apuestas

La U y Colo Colo tienen a JugaBet con matriz en Europa, pero creada con foco en Latinoamérica, Coquimbo incorporó a Pin Up de origen ucraniano con presencia en México y O’Higgins tiene a BC Game, operada desde Curazao y Belice.

El dominador es Apuestas Royale, con ocho clubes como sponsor principal y tres como secundario. Son Audax Italiano, Huachipato, Unión La Calera, Deportes Concepción, Deportes Limache, Ñublense, Universidad de Concepción y Cobresal. 

Su poderío ha motivado la investigación de la prensa chilena. La reseña como una compañía establecida en Curazao, aparentemente vinculada a la figura de un empresario venezolano de nombre Andrés Galperin del cual no hay mayores datos.

Dos bancos tienen a Universidad Católica (BICE) y Palestino (Bank of Palestine) y la empresa de asistencia y seguros Terrawind Global Protection a Everton de Viña del Mar.

Estos patrocinios van desde los 4 millones anuales para los equipos más grandes del país como Colo-Colo, la UC o la U, que maneja un contrato de 6 millones entre indumentaria y la casa de apuestas.

Los operadores de juego en Brasil pagan entre 18 y 30 millones de dólares a grandes clubes, mientras que en Argentina a Boca Juniors o River Plate también reciben más que los chilenos.

En el país austral el patrocinio más elevado lo tiene la selección chilena por cerca de 12 millones de dólares anuales. Gracias a MG Motors, que pertenece a un gigante automotriz de China.

¿Quién manda?

El financiamiento de los clubes chilenos por ingresos televisivos se verá reducido en 2026, debido a un acuerdo entre la ANFP y TNT Sports para pagar una deuda de casi 40 millones de dólares por partidos no transmitidos entre 2019 y 2020.

La mayoría de los equipos que compiten en la Primera División opera bajo el modelo de Sociedad Anónima Deportiva Profesional (SADP). La industria del fútbol chileno movilizó en 2025 cerca de 190 millones de dólares.

Varias de estas instituciones, sin embargo, mantienen un alto riesgo de quiebra, según un análisis de los estados financieros controlados por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) de Chile.

Un contexto retador para unos clubes que en más de un 50% son manejados por empresarios extranjeros con conglomerados mexicanos. Es el caso del Grupo Caliente (O’Higgins) y del Grupo Pachuca (Everton), exjugadores y representantes de futbolistas que se extienden en una red de interconexión.

Esta situación ha motivado la indagación bajo sospechas de multipropiedad. El Congreso chileno trabaja en una reforma de Ley de Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales, que lleva nueve años transitando con lentitud para su aprobación.