Luis Villarejo
Franz Beckenbauer falleció este lunes a los 78 años. Su apellido siempre irá unido a la elegancia. Su estilo, su finura, su espalda recta, su aspecto de pavo real a la hora de sacar el balón desde atrás, le sitúan en el olimpo del fútbol mundial.
El logo Beckenbauer, además, siempre seguirá de por vida ligado a Adidas, la multinacional alemana. El mítico ‘chándal Beckenbauer‘, así se denomina, sigue de moda. Hay versiones en la actualidad en los grandes clubes, como el Real Madrid o el Arsenal.
Adidas y el Kaiser
La marca deportiva tuvo siempre a su lado al Kaiser. El Mundial de 1954 en Suiza fue el inicio del gran despegue de la firma con las botas que utilizó la selección germana que levantó el título. Las botas de tacos recambiables resultaron decisivas. La gran Hungría era el rival. ‘El milagro de Berna’, así pasó a la historia aquella final frente a la Hungría de Puskas, favorita para ganar aquel torneo.
El terreno de juego, con la lluvia, se embarró y el cambio de tacos tras el descanso, fue decisivo. Alemania, con la tecnología de su socio deportivo, sacó ventaja. Y tumbó a Hungría, contra pronóstico.
Ese fue un punto de inflexión en Adidas. El siguiente ya fue en 1974 cuando sacó al mercado el ‘chándal Beckenbauer’, una chaqueta de color rojo, con cremallera y con las tres bandas en los laterales de las mangas.
60 años después el producto sigue facturando en el mercado. Se convirtió en un imprescindible para los raperos de los años 80 y se volvió un clásico en los conciertos. En el 2024, esa chaqueta con aire vintage sigue vigente en las calles.
Líbero de profesión, Beckenbauer inventó el oficio de elevar el nivel jerárquico del defensa. Su conducción de balón, su forma de levantar la cabeza para abrir el balón a las bandas, fueron conceptos que se han incorporado a los diccionarios y enciclopedias del fútbol. No había que ser un ‘tronco’ para presumir de demarcación.
Estilo Beckenbauer
Todo aquel central que se precie soñó con ser Beckenbauer. El ‘sufijo Bauer‘ se empleó desde que jugaba el Kaiser para ilustrar y ponderar aquel futbolista con dotes de autoridad, empaque, garbo y distinción. El último Gerard Piqué, loado en el Camp Nou por su gente, al canto de ‘Piqué, Piqué, Piquenbauer‘ o incluso aquel recordado central cántabro del Atlético de Madrid, Juan Carlos Arteche, áspero y duro en el juego, querido en los vestuarios, pero al que si un día cambiaba la furia por un toque de delicadeza, esa tarde los atléticos con una mezcla de ironía y admiración le subían el ánimo mimetizando su apellido a ‘Artechenbauer’.
Todos los que llevan el dorsal 3, en el Barça; el 4 o el 5 en el Real Madrid; tipos de fuste como Sergio Ramos o antes Fernando Hierro, todos los profesionales han soñado con que algún día les comparasen con una acción concreta con Franz Beckenbauer.
Campeón de todo. El líbero alemán se infló a levantar títulos en la Bundesliga; y con la selección alemana fue campeón del mundo en el 74 como jugador y como seleccionador en 1990, en Italia. No es fácil ese cetro, que también consiguieron grandes del perfil de Mario Zagallo y más recientemente Didier Deschamps, con Francia.
Beckenbauer dignificó el manual del líbero. Logró mirar a los ojos desde la salida del balón a Johan Cruyff, icono del arte en aquel Mundial de Alemania en 1974 frente a Holanda. Luego incluso se divirtió con Pelé en el Cosmos en aquel primer intento de EEUU por popularizar el soccer. Lo consiguieron.
Comienzan por edad a marcharse de este mundo futbolistas de otra época. Beckenbauer es el penúltimo. El kaiser es una marca registrada. Pocas marcas pueden presumir de usarse como sinónimo de un concepto que representan.
Google, Kleenex, Jacuzzi… son algunas que certifican vocablos como buscador, pañuelos o bañeras hidromasaje. En España, la gaseosa es casera y las tiritas una marca de banda adhesiva. En el fútbol, el liderazgo, la clase van asociados siempre al término Beckenbauer. Y más a partir de hoy.