Nacho Herrero
Awa Fam Thiam ha sido elegida por Seattle Storm en el número 3 del ‘draft’ de la WNBA con sólo 19 años, un hito más en la precoz evolución de una jugadora que siempre ha ido adelantada a su tiempo y que gestiona con madurez y ambición una carrera meteórica.
Con 12 años, dejó su casa en Santa Pola (Alicante) para enrolarse en la cantera del Valencia Basket, donde siempre jugó también en categorías superiores a su edad. De hecho, con 15 años se estrenó en el primer equipo ‘taronja’ y con 18 lo hizo con la selección española absoluta.
Ahora, aún con 19 años, Fam, nacida en 2006, ha completado el ‘podio’ del ‘draft’ con Azzi Fudd y Olivia Miles, ambas ya con 23 años.
Con esta elección, Fam se convierte en la jugadora española elegida en un mejor puesto en el ‘draft’ y ha igualado a Pau Gasol, que fue elegido en el número 3 de 2001. Ambos comparten ahora ese logro, otro aviso de las cotas que puede alcanzar su carrera.
Madurez y personalidad
Quienes la conocen destacan la madurez y la personalidad que ha mostrado para crecer en vestuarios con jugadoras siempre mayores que ella.
Ante los medios, Fam medita sus respuestas y habla con calma, pero nunca ha ocultado que su ambición era la WNBA.
En su discurso hay humildad pero no medias tintas.
El camino de Fam lo empezaron sus padres, Madoumbe y Arame, que llegaron a Santa Pola hace más de tres décadas. Venían de otra ciudad costera, Guédiawaye, en la región de Dakar, Senegal. Allí sigue parte de la familia y allí ha viajado Fam en varias ocasiones a conocer sus raíces.
De familia humilde
Los padres de Fam se ganaban la vida con una tienda de productos africanos que, finalmente, cerraron para vender en los mercadillos itinerantes de la provincia de Alicante. Fam, como sus hermanos mayores, Karim y Tala, se crio sin lujos.
De Dakar es también una de sus grandes referencias, Astou Ndour, que se colgó cuatro medallas con la selección española, cuando Fam era una adolescente que empezaba a pensar que podía tener futuro en el baloncesto.
Alumna del colegio público Virgen del Loreto, iba a veces a ver los entrenamientos y partidos de sus hermanos y acabó por apuntarse al Club Deportivo Polanens.
Allí jugó en benjamines, alevines y primer año de infantil y empezó a llamar la atención por su imponente físico. Ahora mide 193 centímetros y tiene también una enorme envergadura de brazos.
A la cantera taronja
Un entrenador de los campus de verano del Valencia Basket avisó al club de una chica que destacaba por su altura y la llevó a hacer una prueba. Manolo Real, técnico de la casa, la puso a entrenarse en el campus de tecnificación que tenía el club en marcha. No hubo dudas.
Fam dejó a su familia, su casa, el IES Santa Pola y se trasladó a València para empezar su ‘carrera’, bajo la protección de Real y Pepa Peralta, la delegada de sus equipos en inferiores.
Con Fam llegaron los primeros campeonatos de España de categorías inferiores del club.
La madurez con la que asumió ese salto le ha acompañado hasta ahora en una carrera que incluyó una cesión en el Gernika la pasada campaña y que tiene ya unos cuantos títulos.
Primero títulos
Los primeros con una presencia suya muy limitada pero los últimos ya con la alicantina entre las protagonistas, aunque aún no como estrella. Así pasó en la plata del Eurobasket del pasado verano o en la reciente Copa de la Reina.
Eso sí, su juego, coordinado de pies y talentoso de manos, sigue evolucionando y ahora ya no es sólo una jugadora de cerca de la canasta.
Esa versatilidad, si no le hace rehuir de la brega bajo el aro, multiplica sus opciones.
En el mundo del baloncesto hay pocas dudas de que será una estrella global. Hace apenas unas semanas ‘Project B‘, una nueva liga privada mundial que se disputará en los meses sin WNBA, anunció su fichaje para las próximas campañas.
Pagará cerca de medio millón al Valencia para obtener su libertad y multiplicará su sueldo casi por diez. El futuro es suyo.